Atracción

     La atracción es otra manera de lograr la eliminación de la defensa, pero no se queda ahí: es útil a la hora de atacar el rey del rival, como recurso para coronar un peón pasado y especialmente peligroso cuando analizamos la posición desde los motivos geométricos para concretar un ataque doble, por ejemplo.

    Consiste en llevar una pieza del rival a una casilla determinada con el fin de realizar una combinación que de otra manera no sería posible.

    Veámoslo con un ejemplo: 


    En esta posición el negro tiene una pieza indefensa (la Torre de h8) y dos piezas mal defendidas (el Caballo de d4 y la Torre de e8) además de un rey mal defendido. Desde el punto de vista de los motivos geométricos, vemos que la casilla e8 es atacada por la Torre de e1 y puede ser atacada también por el caballo de h5 si logra saltar a la casilla g7, defendida por el rey negro. Pero entonces el rey negro es una pieza sobrecargada, ya que debe defender la Torre de e8 y la casilla g7. Podríamos intentar entonces Cg7, con ataque doble a la Dama y a la Torre. El problema es que después de ... Rxg7, la Torre de h8 pasa a defender la Torre de e8. El negro también podría responder a Cg7 con ... Txe1 con jaque, y luego capturar el caballo. Pero entonces surge otra idea: si capturamos primero nosotros la Torre de e8 con Txe8+, luego de ... Rxe8 el rey negro deja de custodiar la casilla g7 y el caballo podría saltar ahora realizando un ataque doble al Rey y a la Dama.
    ¿Por qué decimos que la jugada Txe8+ es una atracción y no una desviación? La razón es sutil pero importante de aclarar. En la desviación nos interesa que la pieza defensora vaya a cualquier casilla desde la que no pueda ya defender el objetivo que nos interesa. Por ejemplo, si en la posición anterior la Torre de e8 estuviese en e7, podríamos jugar Txe7 y si el negro responde Rxe7 habríamos desviado al rey de la defensa de g7, pero no nos sería útil ya que en ese caso, al jugar Cg7 no estaríamos realizando un ataque doble.
    En la atracción, lo que estamos buscando es que la pieza rival (que no necesariamente tiene que ser una pieza defensora) se dirija específicamente a una casilla determinada. En nuestro ejemplo, necesitamos que el rey negro vaya específicamente a e8, de lo contrario el ataque doble con el caballo no sería posible.
    Veamos si un nuevo ejemplo termina de aclarar las posibles dudas:


    Las Torres blancas atacan fuertemente la casilla g8, defendida por la Torre de d8 y por el Rey de h8. De no existir la Torre de d8, daríamos jaque mate con Tg8+, ... Rh7 y T1g7#. El blanco podría sumar el Caballo al ataque con Cf6, que apoya a las Torres en g8 
creando nuevas amenazas de mate y hostiga al mismo tiempo a la Dama de d7.

    Si jugásemos ahora Cf6 y el negro respondiese con, digamos, Dc6, podríamos dar el lindo mate árabe con Tg8+, ... Txg8, Txg8#. Pero a Cf6 el negro puede responder Dd4+ con ataque doble al Rey y al Caballo. Tenemos que buscar otra manera de explotar la casilla g8, punto de confluencia de nuestras piezas. Y vemos que si el Rey estuviese en esa casilla, podríamos ganar la Dama con el ataque doble Cf6. Pero si el rey debe evitar ir a la casilla g8 para no perder la Dama, entonces realmente no está defendiendo esa casilla y podemos jugar directamente Tg8+. Si ahora Txg8 seguiría Txg8+ y el negro debe elegir entre Rxg8 perdiendo la Dama o Rh7 recibiendo mate con Cf6.

    Podés practicar este tema con los siguientes ejercicios:

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